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Tipos de oposiciones en España: guía clara para no perderte

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Tipos de oposiciones en España: guía clara para no perderte

¿Te estás planteando opositar pero no sabes por dónde empezar? Tranquilo, no eres el único. El mundo de las oposiciones en España puede parecer un laberinto al principio: grupos, categorías, exámenes, convocatorias… todo suena a burocracia eterna. Pero no te preocupes, aquí te lo voy a explicar de forma sencilla, directa y sin rodeos.

Esta guía está pensada para ti, tanto si vienes de cero como si llevas tiempo dándole vueltas. Vamos a ver qué tipos de oposiciones existen, qué necesitas para cada una, cómo se clasifican y, lo más importante, cómo elegir la que mejor encaja contigo.

¿Qué es una oposición y cómo funciona?

Una oposición es un proceso selectivo para conseguir un empleo público. Es decir, un trabajo estable y bien regulado dentro de la administración: ya sea en un ayuntamiento, en una consejería autonómica, en un ministerio o en servicios como justicia, sanidad o educación.

Para conseguir esa plaza tienes que competir con otras personas presentándote a un examen (o varios) que organiza la administración convocante. Dependiendo del tipo de oposición, el proceso puede incluir:

  • Pruebas tipo test o desarrollo (temario teórico)
  • Ejercicios prácticos o casos reales
  • Pruebas físicas (en cuerpos de seguridad, por ejemplo)
  • Entrevistas, psicotécnicos o méritos (en algunos casos)

Si apruebas y sacas buena nota (o muchos puntos, si hay concurso), puedes conseguir tu plaza. Y lo mejor: si es una plaza fija, entras como funcionario o personal laboral fijo, con estabilidad y buenas condiciones laborales.

Ahora bien, no todas las oposiciones son iguales. De hecho, hay varios tipos según el nivel de estudios, la administración que las convoca, el tipo de acceso, el tipo de plaza... Vamos a verlas una por una.

Grupos y niveles de funcionarios

En España, las oposiciones se agrupan por lo que se llama grupo profesional. Este grupo depende directamente del nivel de estudios que tengas. Y no es solo una etiqueta: afecta al sueldo, a las funciones y al tipo de plaza a la que puedes aspirar.

Estos son los grupos principales:

Grupo A1

Son las oposiciones de más alto nivel. Para acceder necesitas tener un grado universitario o equivalente. Las funciones suelen ser de gestión, dirección o responsabilidad técnica.

Ejemplos: Inspector de Hacienda, Letrado de la Seguridad Social, Técnicos superiores de la AGE, Administradores civiles del Estado.

Grupo A2

También requieren titulación universitaria, pero normalmente no implican cargos de dirección. Se centran más en la tramitación, análisis técnico y apoyo a la gestión.

Ejemplos: Gestión de la Administración Civil del Estado, Técnicos de Hacienda, Técnicos de Educación Infantil en comunidades autónomas.

Grupo C1

Para acceder necesitas como mínimo el título de Bachillerato o Formación Profesional de Grado Medio. Son oposiciones muy populares porque ofrecen estabilidad y suelen tener procesos más asequibles que A1 o A2.

Ejemplos: Auxilio Judicial, Policía Local, Administrativo del Estado, Cuerpos generales de Justicia.

Grupo C2

Estas oposiciones solo requieren tener el Graduado en ESO. Suelen estar orientadas a tareas de apoyo, atención al público, archivo o servicios básicos.

Ejemplos: Auxiliar Administrativo, Ordenanza, Subalterno, Conserje.

Otras categorías

Además de estos grupos, existen puestos de personal laboral o personal funcionario interino, así como plazas específicas en cuerpos especiales (Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Guardia Civil, etc.), con procesos y requisitos propios.

También hay categorías que no siguen esta estructura al 100%, como algunas oposiciones universitarias o de servicios sanitarios muy técnicos.

Ahora que conoces los grupos, lo siguiente es saber qué estudios necesitas exactamente para presentarte a cada uno, y cómo elegir tu mejor opción. Vamos con ello.

¿Qué estudios necesitas según el grupo?

Esta es una de las dudas más habituales: ¿qué estudios necesito para presentarme a una oposición? La respuesta depende del grupo al que pertenezca la plaza. Aquí tienes una tabla resumen que lo deja todo claro:

Grupo Estudios mínimos exigidos Ejemplos de oposiciones
A1 Grado universitario o equivalente Inspector de Hacienda, Abogado del Estado, Administradores civiles
A2 Grado universitario o equivalente Gestión de la AGE, Técnicos de Hacienda, Trabajo Social
C1 Bachillerato o FP de Grado Medio Administrativo del Estado, Policía Local, Auxilio Judicial
C2 ESO (Educación Secundaria Obligatoria) Auxiliar administrativo, Ordenanza, Subalterno

Ojo: si tienes un título superior al exigido, también puedes presentarte a grupos más bajos. Por ejemplo, si tienes carrera universitaria puedes opositar a C1 o C2 sin problema. Pero no ocurre al revés: si no tienes Bachillerato, no puedes ir a C1.

También es importante comprobar siempre las bases de la convocatoria, porque a veces se piden requisitos adicionales como carnet de conducir, idiomas o experiencia previa.

Tipos de oposiciones según la administración convocante

Otra forma de clasificar las oposiciones en España es según la administración que convoca las plazas. Cada nivel de la administración pública tiene competencias para crear sus propios procesos selectivos. Y sí, las diferencias son importantes: no es lo mismo opositar al Estado que a un ayuntamiento pequeño.

Administración General del Estado (AGE)

Son oposiciones convocadas por el Gobierno central, normalmente a través del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Las plazas son para trabajar en ministerios, delegaciones del Gobierno, organismos nacionales, etc.

Ejemplos: Administrativo del Estado, Gestión de la Administración Civil, Técnicos de Hacienda, Policía Nacional.

Administración autonómica

Cada comunidad autónoma convoca sus propias oposiciones para cubrir puestos en sus consejerías, servicios de salud, educación, justicia o empleo.

Ejemplos: Auxiliares y administrativos de la Junta de Andalucía, Generalitat Valenciana, Xunta de Galicia, etc. También médicos, enfermeros, trabajadores sociales o maestros.

Administración local

Incluye oposiciones convocadas por ayuntamientos, diputaciones, cabildos o consells. Las plazas suelen ser para tareas administrativas, policía local, técnicos municipales, servicios sociales, limpieza o mantenimiento.

Ejemplos: Policía Local, Auxiliar administrativo en ayuntamientos, Técnicos de medio ambiente municipales.

Universidades públicas

Las universidades también publican oposiciones para cubrir plazas de personal de administración y servicios (PAS), así como para personal docente e investigador (PDI).

Ejemplos: Conserjes, técnicos de laboratorio, administrativos, profesores titulares, catedráticos.

Cuerpos específicos: Justicia, Sanidad, Educación y Seguridad

Hay sectores con oposiciones muy específicas y con convocatorias propias, aunque a veces gestionadas por la AGE o las comunidades:

  • Justicia: Auxilio Judicial, Tramitación y Gestión Procesal.
  • Sanidad: Médico, enfermero, celador, auxiliar de enfermería (a través del sistema de salud de cada comunidad).
  • Educación: Maestros, profesores de secundaria, inspectores (oposiciones gestionadas por las comunidades).
  • Fuerzas y cuerpos de seguridad: Policía Nacional, Guardia Civil, policías autonómicas (Mossos, Ertzaintza, Policía Foral) y Policía Local.

Como ves, hay muchísimas posibilidades. Lo importante es saber qué administración te interesa y seguir sus boletines oficiales (BOE, diarios autonómicos, webs municipales) para no perder ninguna convocatoria.

Oposición libre, concurso-oposición o promoción interna: ¿qué significa?

Cuando ves una oferta pública, no solo importa el temario o el número de plazas. También es clave saber cómo se accede a esa plaza. Existen varias formas, y cada una tiene sus particularidades.

Oposición libre

Es la más común para quienes empiezan desde cero. Cualquier persona que cumpla los requisitos (edad, nacionalidad, estudios, etc.) puede presentarse.

Solo cuenta lo que saques en el examen, así de claro. No se valoran méritos, ni experiencia previa, ni formación adicional.

Ideal si: estás empezando, vienes del sector privado o no has trabajado nunca en la administración.

Concurso-oposición

En este caso, el proceso se divide en dos fases:

  • Fase de oposición: el examen, obligatorio y eliminatorio.
  • Fase de concurso: se valoran tus méritos (antigüedad, formación, idiomas, etc.).

Solo quienes aprueban el examen pasan a la fase de méritos. Este sistema es habitual en sanidad, educación, justicia o cuando hay procesos de estabilización.

Ideal si: ya has trabajado en la administración o tienes formación complementaria.

Promoción interna

Es el sistema para ascender dentro del propio cuerpo o grupo. Solo pueden presentarse quienes ya están trabajando en la administración, normalmente con antigüedad mínima y en activo.

Los temarios suelen ser más específicos, y en algunos casos hay reserva de plazas para promoción interna dentro de las convocatorias generales.

Ideal si: ya eres funcionario y quieres subir de grupo o escalar puestos.

Además de estas, existen procesos de movilidad interna, acceso por discapacidad, turno restringido para interinos y otras variantes. Pero si estás empezando, lo más probable es que te interese la oposición libre o el concurso-oposición.

Ejemplos reales de oposiciones según nivel

Una de las preguntas más comunes es: “¿A qué oposición me puedo presentar con mis estudios?” Para ayudarte, aquí tienes ejemplos concretos organizados por nivel académico. Así sabrás qué opciones tienes ahora mismo, sin perderte en tecnicismos.

Si tienes solo la ESO (C2)

Con la Educación Secundaria Obligatoria ya puedes opositar. Son plazas con funciones de apoyo, pero estables y con posibilidades de promoción interna.

  • Auxiliar administrativo del Estado o de tu comunidad autónoma
  • Ordenanza, subalterno o conserje en ayuntamientos
  • Celador en hospitales públicos
  • Agente forestal o personal de mantenimiento

Si tienes Bachillerato o FP de Grado Medio (C1)

Aquí se abre un abanico más amplio, con puestos administrativos o técnicos donde el temario ya requiere más preparación.

  • Administrativo del Estado o de tu comunidad autónoma
  • Auxilio Judicial (Ministerio de Justicia)
  • Policía Local (según municipio)
  • Agente de Hacienda Pública

Si tienes un grado universitario (A1 o A2)

Con titulación universitaria puedes acceder a los grupos superiores. Algunos requieren estudios concretos, otros solo tener el título.

  • Gestión de la Administración Civil del Estado (A2)
  • Técnico de Hacienda (A2)
  • Inspector de Trabajo, Hacienda o Educación (A1)
  • Profesor de Secundaria (A1) o maestro de Primaria (A2)
  • Enfermero/a, fisioterapeuta, trabajador/a social, según convocatoria

Si tu caso es distinto (por ejemplo, tienes estudios universitarios pero quieres empezar por algo más asequible), también puedes presentarte a grupos inferiores. No hay ningún problema en opositar a C1 o C2 teniendo carrera.

La clave está en encontrar una oposición que se ajuste a tu nivel, pero también a tu tiempo de preparación, tu motivación y tus intereses reales.

¿Qué oposiciones son más fáciles? (y por qué esa pregunta es un arma de doble filo)

Esta es, sin duda, una de las preguntas más repetidas: “¿Cuál es la oposición más fácil?” Y aunque la intención es totalmente comprensible (todos queremos empezar con buen pie), la respuesta no es tan simple.

La “oposición más fácil” no existe como tal. Lo que para una persona puede ser asumible, para otra puede ser un muro. Todo depende de:

  • Tu nivel de estudios
  • Tu tiempo de preparación
  • Tu situación personal (trabajo, familia, etc.)
  • La materia que se te da bien (leyes, salud, números...)
  • Tu tolerancia al estrés y los plazos

Dicho esto, sí hay oposiciones con menor nivel de exigencia teórica o física, y suelen ser las del grupo C2. Por ejemplo:

  • Auxiliar administrativo (del Estado o local)
  • Ordenanza o conserje
  • Celador

También hay oposiciones tipo test, sin parte práctica, que pueden resultar más accesibles. Y procesos con temarios más reducidos (menos de 20 temas), que suenan atractivos si tienes poco tiempo. Pero ojo:

Cuanto más “fácil” parece una oposición, más gente se presenta. Y eso significa más competencia y menos plazas por aspirante.

Por eso, te recomiendo que no te obsesiones con encontrar la oposición más fácil, sino la más realista para ti. Una que te puedas preparar bien, que te motive, y que te lleve a un puesto donde te veas trabajando años.

La buena oposición no es la que se aprueba en 3 meses. Es la que te abre la puerta a un futuro estable. Y eso, créeme, vale el esfuerzo.

¿Qué oposiciones están mejor pagadas?

Una de las ventajas de ser funcionario es tener un sueldo estable, con pagas extra, trienios por antigüedad y complementos específicos. Pero no todos los puestos cobran lo mismo: el salario depende del grupo profesional, el tipo de plaza y la administración donde trabajes.

Aquí tienes una tabla orientativa con los sueldos mensuales brutos aproximados, según grupo y ejemplos reales:

Grupo Ejemplo de oposición Sueldo bruto mensual
A1 Inspector de Hacienda, Letrado de la Seguridad Social 2.800 € – 4.000 €
A2 Gestión del Estado, Técnico de Hacienda 2.200 € – 2.800 €
C1 Administrativo del Estado, Policía Local 1.700 € – 2.400 €
C2 Auxiliar administrativo, Celador 1.400 € – 1.700 €
Personal laboral (altos niveles) Ingenieros, Técnicos en I+D, Informáticos 2.500 € – 3.500 €

Estos sueldos pueden variar bastante según el destino (no es lo mismo trabajar en Madrid que en un pequeño ayuntamiento), el organismo, los complementos específicos y la antigüedad del funcionario.

En general, las oposiciones de grupo A1 y A2 están entre las mejor pagadas, pero también son las más exigentes en cuanto a temario y nivel académico. Por eso es clave encontrar el equilibrio entre tus estudios, tu capacidad de preparación y lo que realmente te interesa a largo plazo.

¿Qué oposición te conviene según tu perfil?

No todas las oposiciones son para todo el mundo. Por eso, antes de lanzarte a estudiar un temario de 80 temas o a preparar unas físicas exigentes, es importante que te hagas unas cuantas preguntas. Aquí van algunas que pueden ayudarte a elegir bien:

  • ¿Qué estudios tengo? Esto ya te acota las opciones por grupo: C2, C1, A2, A1…
  • ¿Cuánto tiempo puedo dedicar al estudio? ¿Puedo prepararme a jornada completa o tengo que compaginarlo con trabajo/familia?
  • ¿Me gustan los temas jurídicos, técnicos, sanitarios, sociales…? Elegir algo que te interese te dará ventaja a la larga.
  • ¿Me veo en un trabajo de oficina, atención al público, en la calle, o algo más específico?
  • ¿Estoy dispuesto/a a cambiar de ciudad si consigo plaza? Algunas oposiciones tienen destino nacional, otras son locales o autonómicas.

Una vez respondas a eso, puedes orientarte mejor. Aquí van algunas recomendaciones por perfil:

📘 Perfil académico, con carrera universitaria

Plantéate oposiciones del grupo A1 o A2: técnico de Hacienda, gestión del Estado, trabajo social, educación, justicia…

👩‍💼 Perfil administrativo, con Bachillerato o FP

Opciones sólidas como C1: administrativos, policía local, justicia, ayudantes de instituciones penitenciarias.

🧑‍🔧 Perfil práctico o técnico

Oposiciones de mantenimiento, oficios, celadores, conductores, ordenanzas, bomberos (si tienes preparación física).

⏳ Poco tiempo o necesidad de incorporarte rápido

Oposiciones tipo test, con menos temario y sin fase de concurso: auxiliares administrativos, celadores, subalternos.

Recuerda que esto no es definitivo. Puedes empezar por una oposición más asequible y después seguir formándote para ascender o cambiar de grupo. Lo importante es empezar bien enfocado, sin perder energía en procesos que no encajan contigo.

Errores comunes al elegir una oposición (y cómo evitarlos)

Empezar a opositar puede ser una de las mejores decisiones de tu vida… o una fuente constante de frustración si eliges mal desde el principio. Aquí tienes algunos errores típicos (muy frecuentes, por cierto) y cómo puedes esquivarlos sin dramas.

❌ Elegir solo por el sueldo

“Voy a por esta porque pagan bien”. Error. Si el temario no te gusta o la plaza está a años luz de tu perfil, lo más probable es que te quemes antes de llegar. El sueldo es importante, sí, pero no lo es todo.

❌ Ir a por la que dicen que es más fácil

No hay oposiciones fáciles, solo mejor preparadas para ti. Lo que para uno es asumible, para otro es imposible. Cuidado con los foros y los “rankings de dificultad” que circulan por ahí.

❌ No leer las bases de la convocatoria

Ojo con esto. Las bases oficiales te dicen TODO: requisitos, temario, fases del examen, plazos… No te fíes solo de lo que lees en redes o academias. Lee el BOE o el diario oficial de tu comunidad.

❌ Empezar varias oposiciones a la vez

“Por si acaso”. Mal. Cada oposición tiene su estrategia y su temario. Intenta centrarte en una (máximo dos si son muy similares) y ve a por todas.

❌ Dejarse llevar por la moda

“Todo el mundo va a Justicia, pues yo también”. ¿Pero realmente te interesa? ¿Te ves en ese trabajo? Decide tú, no sigas la corriente.

❌ No hacer un plan realista

Opositar es una carrera de fondo. Si no tienes claro cuánto puedes estudiar, qué recursos tienes y cuánto tiempo te puedes permitir fallar… es fácil que te frustres a mitad de camino.

La clave es clara: elige bien antes de empezar. Con cabeza, con honestidad y sabiendo que esta decisión va a marcar, mínimo, los próximos meses (y ojalá muchos años de estabilidad).

Conclusión: no es solo aprobar, es encontrar tu sitio

Opositar no es solo estudiar, ni memorizar leyes, ni pasar exámenes. Es una decisión que afecta a tu rutina, tu energía, tu entorno y tu futuro. Por eso, elegir bien es más importante que correr.

Da igual si vas a por una plaza del grupo C2 o sueñas con ser inspector de Hacienda. Lo importante es que esa meta encaje contigo, con tu realidad y con la vida que quieres construir.

Si te organizas, eliges bien y eres constante, las oposiciones pueden abrirte la puerta a un trabajo estable, digno y con futuro. No será fácil, pero tampoco imposible. Miles de personas lo han logrado, empezando como tú: sin tenerlo todo claro al principio.

Así que, si estás empezando en esto, no te agobies. Infórmate, compara, pregúntate qué quieres de verdad… y empieza. El camino lo vas marcando tú, paso a paso.

Y recuerda: no es solo aprobar. Es encontrar tu sitio. Y puede que esté más cerca de lo que piensas.

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