Introducción: tres palabras que usamos a diario (pero no significan lo mismo)
Si estás pensando en opositar o simplemente quieres aclararte con estos términos, este post te viene al pelo. En España, maestro, profesor y docente no son lo mismo, aunque se usen como si fueran sinónimos. Entender la diferencia te ayudará a elegir bien tu camino, tu titulación y la oposición que de verdad encaja contigo.
Vamos a explicarlo sin tecnicismos, de tú a tú: qué hace cada uno, dónde trabaja, qué estudios necesitas y cómo se consigue cada plaza. Y sí, también veremos sueldos, horarios y cómo es el día a día para que lo visualices con claridad.
Qué significa realmente ser maestro, profesor y docente
Maestro: el guía de las primeras etapas
Un maestro trabaja sobre todo en Educación Infantil y Primaria. Es la figura de referencia del grupo, la persona que enseña varias materias y acompaña a los peques en su desarrollo académico y personal. Su titulación típica es el Grado en Educación Infantil o el Grado en Educación Primaria.
Profesor: el especialista de los niveles superiores
Un profesor imparte una asignatura concreta en Secundaria, Bachillerato o Formación Profesional. Suele tener un grado universitario de su especialidad (por ejemplo, Historia o Matemáticas) y el Máster en Formación del Profesorado. Su día a día está más centrado en contenidos y en la preparación académica del alumnado.
Docente: el paraguas que lo engloba todo
Docente es el término general que se refiere a cualquier persona que enseña, sea maestro o profesor. Es decir, todos los maestros y profesores son docentes, pero no todos los docentes son, estrictamente, maestros o profesores del sistema público.
¿Seguimos con la parte de dónde trabaja cada uno y qué niveles cubren?
Dónde trabaja cada uno y qué niveles cubre
Para no liarnos: la principal diferencia entre maestro y profesor en España está en las etapas educativas donde cada uno ejerce. Te lo dejo clarito y sin rodeos.
Etapas en las que trabaja un maestro
- Educación Infantil (0-6 años): En el tramo de 0-3 suele haber Técnicos de Educación Infantil; a partir de 3-6 entran en juego los maestros, con un enfoque muy global (lenguaje, psicomotricidad, hábitos, juego…).
- Educación Primaria (6-12 años): El maestro es la figura de referencia del grupo. Imparte varias materias y acompaña el desarrollo académico y personal del alumnado. Aquí la relación con las familias es muy cercana.
Además, los maestros pueden trabajar en centros públicos, concertados o privados. En lo público, el acceso es por oposición; en concertada/privada, por selección del centro.
Etapas en las que trabaja un profesor
- Educación Secundaria Obligatoria (12-16 años): Cada materia la imparte un profesor especialista (Lengua, Matemáticas, Biología, etc.).
- Bachillerato (16-18 años): Mayor profundidad y preparación para estudios superiores o FP avanzada.
- Formación Profesional (Grado Básico, Medio y Superior): Profesores de especialidad y técnicos imparten módulos prácticos y teóricos, a menudo conectados con el mundo laboral.
- Educación de Personas Adultas: Programas para obtener títulos oficiales o completar competencias.
Igual que en el caso de los maestros, los profesores pueden trabajar en centros públicos, concertados o privados. En lo público, el acceso también es por oposición.
Resumen rápido
- Maestro: Infantil y Primaria; visión global, mucha tutoría y trato continuo con familias.
- Profesor: ESO, Bachillerato y FP; especialización por asignaturas, varias clases y grupos distintos.
- Docente: Término paraguas que engloba a ambos perfiles.
Qué formación necesitas para ser maestro o profesor
Aquí no hay atajos: cada camino tiene su propia ruta. La buena noticia es que, si lo tienes claro, es sencillo de entender y planificar.
Para ser maestro
- Grado en Educación Infantil o Grado en Educación Primaria (4 años).
- Formación pensada para el desarrollo integral del alumnado: didáctica, psicología, atención a la diversidad, metodologías activas…
- Con este título puedes trabajar en centros públicos, concertados o privados.
Para ser profesor
- Grado universitario de la especialidad (por ejemplo, Lengua, Historia, Matemáticas…).
- Además, el Máster en Formación del Profesorado (1 año), que sustituyó al antiguo CAP.
- Según la especialidad, también puede pedirse experiencia o competencias técnicas (sobre todo en FP).

Cómo se accede a cada plaza en lo público: oposiciones
Si tu objetivo es ser funcionario, te tocará pasar por oposiciones docentes. El esquema general es similar, pero hay matices importantes.
Maestros (cuerpo de Primaria)
- Cuerpo: Maestros (Primaria), grupo A2.
- Pruebas habituales: temas teóricos, supuestos prácticos y presentación/defensa de programación y unidad.
- Méritos: experiencia, formación, idiomas, etc., según convocatoria.
- Destino: centros públicos de Infantil y Primaria.
Profesores (Secundaria, Bachillerato y FP)
- Cuerpo: Profesores de Enseñanza Secundaria, grupo A1.
- Pruebas habituales: parte teórica por especialidad, parte práctica (resolución de ejercicios o casos), y defensa de programación/unidad didáctica.
- Méritos: baremo de experiencia y formación similar en estructura al de Maestros, con particularidades por especialidad.
- Destino: ESO, Bachillerato y Formación Profesional en centros públicos.
¿Y si no quiero o no puedo opositar ahora?
- Interinidades y sustituciones: puedes entrar en listas si cumples la titulación; te permite ganar experiencia y méritos.
- Concertada y privada: selección directa del centro. La titulación sigue siendo clave.
Resumen claro
- Maestro: Grado de Maestro + oposiciones de Primaria (A2).
- Profesor: Grado de especialidad + Máster del Profesorado + oposiciones de Secundaria (A1).
- Ambos: pueden trabajar en pública (oposición), concertada o privada.
Qué formación necesitas para ser maestro o profesor
En España, tanto los maestros como los profesores deben pasar por la universidad, pero el camino que sigue cada uno es distinto. La diferencia está en la especialización y en la etapa educativa a la que se orienta la formación.
Cómo formarte para ser maestro
Si lo tuyo es acompañar a los niños en sus primeros pasos dentro del aula, lo que necesitas es estudiar el Grado en Educación Infantil o el Grado en Educación Primaria. Son carreras de cuatro años centradas en entender cómo aprenden los más pequeños, cómo se desarrollan emocional y socialmente, y cómo adaptar las enseñanzas a sus ritmos.
Durante la carrera aprenderás pedagogía, didáctica, psicología educativa y estrategias para enseñar de forma práctica y divertida. Es una formación muy enfocada en el desarrollo integral del alumno, no solo en transmitir contenidos.
Con este título puedes trabajar en centros públicos, concertados o privados. En los dos primeros necesitarás superar unas oposiciones, mientras que en los privados el acceso depende del propio centro.
Cómo formarte para ser profesor
En cambio, si prefieres centrarte en una asignatura concreta y enseñar a adolescentes o adultos, tu camino es otro. Primero deberás tener un Grado universitario en la especialidad que te interese (Lengua, Matemáticas, Biología, Historia…). Después tendrás que cursar el Máster en Formación del Profesorado, un año adicional que te prepara para enseñar en Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.
Este máster, que sustituyó al antiguo CAP, no solo te forma en didáctica o evaluación, sino también en gestión de aula y adaptación de contenidos a diferentes niveles. Es la llave para poder ejercer como profesor en el sistema educativo español.
Cómo acceder a una plaza pública: las oposiciones
Si tu objetivo es convertirte en funcionario docente, tendrás que pasar por el proceso de oposiciones. Aunque el formato es parecido para ambos cuerpos, hay diferencias en el tipo de prueba y en el nivel al que pertenecen.
Oposiciones para maestros
El cuerpo de maestros pertenece al grupo A2 de la Administración. Las pruebas suelen incluir una parte teórica (donde se desarrolla un tema del temario oficial), una parte práctica con supuestos didácticos, y la defensa de una programación y una unidad didáctica. También se valoran los méritos: experiencia previa, formación, idiomas, o cursos relacionados con la enseñanza.
Superadas las pruebas y una vez obtenida plaza, el destino habitual son colegios públicos de Educación Infantil o Primaria. Es el camino clásico para quienes quieren trabajar con niños entre 3 y 12 años.
Oposiciones para profesores
Los profesores, por su parte, pertenecen al grupo A1. Las oposiciones son algo más exigentes, ya que el nivel académico también lo es. Incluyen una parte teórica por especialidad (por ejemplo, resolver ejercicios de Física o desarrollar un tema de Historia), otra práctica, y la defensa de la programación. Al igual que en el cuerpo de maestros, también se bareman los méritos profesionales y académicos.
Tras aprobar, los profesores pueden trabajar en institutos de Secundaria, Bachillerato o centros de Formación Profesional, según su especialidad.
¿Y si no quiero opositar aún?
Si todavía no te ves preparado o prefieres ganar experiencia primero, existen opciones intermedias. Puedes entrar en listas de interinos para cubrir sustituciones, lo que te permite trabajar mientras acumulas puntos y conoces el sistema por dentro. También puedes ejercer en la enseñanza concertada o privada, donde la contratación depende directamente del centro, aunque se exige igualmente la titulación oficial.
En resumen: los maestros acceden a su plaza mediante oposiciones del grupo A2 tras estudiar Magisterio; los profesores lo hacen a través de las oposiciones del grupo A1, tras completar su grado y el máster del profesorado. Ambos caminos son vocacionales y, aunque distintos, comparten el mismo objetivo: enseñar y dejar huella en el aprendizaje de los demás.
Qué hace cada uno en el aula: funciones reales del día a día
Más allá de los títulos o las oposiciones, lo que de verdad marca la diferencia entre un maestro y un profesor es su papel dentro del aula. No enseñan de la misma manera ni tratan con el mismo tipo de alumnado. Si estás dudando entre uno u otro camino, esta parte te ayudará a visualizar mejor cómo es su día a día.
El trabajo de un maestro
El maestro suele ser la figura más constante en la vida escolar de un niño. En Primaria, por ejemplo, un mismo maestro imparte varias materias: Lengua, Matemáticas, Ciencias, Inglés... No se trata solo de enseñar contenidos, sino de acompañar el crecimiento del alumnado tanto a nivel académico como emocional.
Su jornada incluye preparar clases, atender tutorías con las familias, coordinarse con el equipo docente y detectar posibles dificultades en los alumnos. Es un trabajo muy cercano, donde se combina la enseñanza con el acompañamiento personal.
Además, el maestro cumple un rol fundamental en la educación en valores y convivencia. Enseña a compartir, a respetar, a trabajar en grupo y a resolver conflictos. En definitiva, ayuda a sentar las bases de lo que será el futuro estudiante y ciudadano.
El trabajo de un profesor
El profesor, por su parte, se centra en una o varias asignaturas específicas. En Secundaria o Bachillerato, los contenidos son más complejos y la enseñanza requiere un nivel mayor de especialización. El profesor no solo transmite conocimientos, sino que también debe despertar el interés del alumnado en una etapa especialmente complicada: la adolescencia.
Su día a día implica preparar clases teóricas y prácticas, elaborar materiales, corregir exámenes y trabajos, y adaptar la enseñanza a distintos niveles dentro del mismo grupo. También realiza tutorías, aunque en esta etapa la relación con las familias suele ser más puntual que en Primaria.
En Formación Profesional, el papel del profesor se acerca aún más al mundo laboral. No solo enseña teoría, sino que guía prácticas, proyectos y actividades en entornos reales. Es una docencia más técnica, orientada a la empleabilidad.
Diferencias en la relación con el alumnado
El maestro suele acompañar a su grupo durante varios años, conoce a cada alumno en profundidad y mantiene una relación muy cercana con las familias. En cambio, el profesor trabaja con varios grupos y muchos más alumnos, por lo que su trato es menos personal, aunque más especializado.
Podríamos decir que el maestro siembra la base, mientras que el profesor ayuda a que florezcan los conocimientos y orienta hacia el futuro académico o profesional.
Sueldo, horario y condiciones laborales: quién gana más y en qué se diferencian
Vale, ya sabes qué hace cada uno y qué necesitas estudiar. Pero… ¿qué pasa con el sueldo, el horario o las opciones de crecimiento dentro del sistema público? Aquí es donde muchos se sorprenden, porque aunque ambos trabajan en educación, no pertenecen al mismo grupo ni tienen las mismas condiciones laborales.
Salario y grupo profesional
En la Administración, los maestros pertenecen al grupo A2, mientras que los profesores forman parte del grupo A1. Esto significa que el salario base de los profesores es más alto, al requerirse una titulación superior (grado + máster). Pero ojo, la diferencia no es abismal: ambos tienen complementos según destino, antigüedad, tutorías y formación.
De forma orientativa, un maestro en un centro público puede ganar entre 2.000 y 2.300 euros brutos al mes, mientras que un profesor de Secundaria o FP suele superar los 2.400 euros. A esto hay que sumar trienios, sexenios y otros pluses que se van acumulando con el tiempo.
Si te interesa más este tema, en este post te explicamos cuanto cobra un profesor de primaria neto en todo detalle, incluso te detallamos paso a paso como calcular el sueldo de profesor.
Horario y jornada laboral
Tanto maestros como profesores trabajan alrededor de 37,5 horas semanales, aunque se reparten de forma distinta. Los maestros suelen tener más horas lectivas directas con su grupo (unas 25 semanales), mientras que los profesores imparten entre 18 y 20 horas, dedicando el resto a preparar clases, corregir exámenes o coordinar proyectos.
Eso sí, ambos disfrutan de las vacaciones escolares (Navidad, Semana Santa y verano) y de permisos regulados por la administración. En este aspecto, las diferencias son mínimas.
Carrera profesional y promoción
La progresión también tiene matices. Ambos cuerpos pueden acceder a concursos de traslados para cambiar de destino, acumular trienios y sexenios por formación, o asumir cargos directivos como jefatura de estudios o dirección de centro. Sin embargo, los profesores (A1) tienen más facilidades para acceder a puestos de inspección educativa o docencia universitaria.
Por su parte, los maestros pueden especializarse en áreas como Educación Especial, Inglés, Música, Audición y Lenguaje o incluso orientarse hacia la dirección escolar. Son caminos distintos, pero ambos ofrecen estabilidad y desarrollo continuo.
Comparativa rápida: maestro vs profesor
Si prefieres verlo claro y sin rodeos, aquí tienes una tabla comparativa con los puntos clave:
| Aspecto | Maestro | Profesor |
|---|---|---|
| Nivel educativo | Infantil y Primaria (3 a 12 años) | Secundaria, Bachillerato y FP (12 años en adelante) |
| Titulación requerida | Grado en Educación Infantil o Primaria | Grado universitario + Máster en Formación del Profesorado |
| Cuerpo y grupo | Cuerpo de Maestros (A2) | Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria (A1) |
| Salario medio bruto mensual | 2.000 - 2.300 € | 2.400 - 2.600 € |
| Horas lectivas semanales | 25 aprox. | 18 - 20 aprox. |
| Tipo de enseñanza | Generalista, global y cercana | Especializada y académica |
| Relación con el alumnado | Continuada y personal | Más puntual, con varios grupos |
| Promoción profesional | Dirección, especialización o orientación | Inspección, dirección o docencia universitaria |
| Vocación predominante | Educar desde la base | Guiar y profundizar en el conocimiento |
Conclusión práctica
En resumen, el maestro es la base del sistema educativo: enseña, orienta y acompaña en las primeras etapas de aprendizaje. El profesor toma el relevo para especializar y preparar al alumnado para estudios superiores o la vida profesional. Ambos comparten la misma vocación: educar y transformar vidas, aunque lo hagan desde ángulos distintos.
Así que, si estás pensando en opositar o estudiar una carrera relacionada con la enseñanza, esta tabla puede ser tu mejor punto de partida para decidir qué camino encaja mejor contigo.
Preguntas frecuentes sobre maestro, profesor y docente
¿Un maestro puede convertirse en profesor?
Sí, pero no de forma automática. Si ya eres maestro y quieres dar clase en Secundaria o Bachillerato, deberás cursar un grado universitario en una especialidad concreta y después el Máster en Formación del Profesorado. Solo así podrás presentarte a las oposiciones del cuerpo de profesores (A1).
¿Y un profesor puede trabajar como maestro?
En teoría no, porque las plazas de maestro exigen el título de Magisterio. Sin embargo, algunos profesores con titulaciones equivalentes pueden trabajar en centros privados o concertados de Primaria, siempre que el centro lo permita y las autoridades educativas lo autoricen.
¿Cuál de las dos oposiciones es más difícil?
Depende de cada persona. Las oposiciones de Profesorado suelen tener más competencia y temarios más extensos, mientras que las de Maestros se centran más en la didáctica y en los procesos educativos de las primeras etapas. Lo mejor es elegir según tus fortalezas y tu vocación, no solo por la dificultad.
¿Quién tiene más vacaciones: maestro o profesor?
Ambos disfrutan de las mismas vacaciones escolares (verano, Navidad y Semana Santa), ya que dependen del calendario educativo oficial. La carga de trabajo fuera del aula puede variar, pero las vacaciones son prácticamente idénticas.
¿Qué opción tiene más salidas laborales?
Tanto los maestros como los profesores tienen una alta demanda, aunque depende del nivel educativo y de la especialidad. En los últimos años, las oposiciones de Primaria y Secundaria siguen convocándose de forma regular, y también hay oportunidades en la enseñanza concertada y privada. Además, la educación especial y las lenguas extranjeras son áreas con más posibilidades de empleo.
¿Qué papel juega el término “docente” en todo esto?
“Docente” es simplemente una palabra más general que engloba tanto a maestros como a profesores. Si trabajas enseñando, eres docente, da igual el nivel educativo o el tipo de centro. Es un término muy útil cuando se quiere hablar de la profesión en su conjunto.
Conclusión: entender las diferencias para elegir bien tu futuro educativo
Ahora que ya sabes qué distingue a un maestro de un profesor y qué significa ser docente, es mucho más fácil decidir qué camino se ajusta a lo que tú buscas. Si te apasiona acompañar a los más pequeños, ver cómo aprenden a leer, escribir o descubrir el mundo, el Magisterio es tu lugar. Si prefieres profundizar en una materia, debatir ideas o preparar a tus alumnos para estudios superiores o para su futuro profesional, entonces el Profesorado es tu camino.
Ambos perfiles son igual de necesarios, igual de vocacionales y tienen algo en común: la satisfacción de enseñar y dejar huella. Porque al final, más allá del título, lo que realmente define a un buen docente es su capacidad de inspirar.
Si estás pensando en preparar tus oposiciones o formarte para dedicarte a la enseñanza, ahora ya sabes qué opción encaja mejor contigo. Y recuerda: no importa si eliges ser maestro o profesor, lo importante es disfrutar del viaje de enseñar.